La tecnología no es el futuro: es el presente | Colegio Sn. Ángel de Puebla

La tecnología no es el futuro: es el presente

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Por muchos años pensamos la tecnología dentro de la educación como una herramienta para el futuro, hoy el paradigma se ha transformado: la tecnología es parte fundamental de nuestra vida y los procesos educativos interactúan con ella como nunca antes. En el Colegio Sn Ángel somos conscientes de este escenario, que se ha consolidado con la emergencia provocada por el virus de COVID-19, y avanzamos con las mejores herramientas con una mejor educación tecnológica, rumbo a una mejor vida para tus hijos.

Vivimos el futuro

Durante los años 50 la imaginación de William Hanna y Joseph Barbera produjo una de las series animadas icónicas de todos los tiempos: The jetsons, bautizada en México como Los Supersónicos. Ubicada en el año 2062, la caricatura presentó un mundo ultratecnologizado con autos voladores, robots y pantallas para realizar videollamadas.

Aunque la mayoría de los desarrollos que imaginó la dupla Hanna-Barbera existen desde hace años, la mayor parte de ellos no se han integrado de forma plena a la realidad, a veces por practicidad o por no ser afines a los usos y costumbres de las sociedades. Sin embargo, la vida ha cambiado de formas más profundas, siempre alrededor de la innovación tecnológica, a pasos agigantados a partir del surgimiento de las redes sociales en el siglo XXI y de forma inédita gracias a la pandemia presente.

De pronto, el mundo entero volteó a ver los servicios de videollamada que, a pesar de existir desde hace tiempo, habían sido menospreciados a favor de los servicios de mensajería de texto, e incluso a favor de los audios. Con este hito por delante se aceleró la inmersión de lo educativo en lo virtual de forma irreversible.

Los gigantes miran a la educación

Las grandes empresas del siglo XXI, no cabe duda, son las tecnológicas. La mayor parte de ellas, como no había pasado en toda la historia, tienen orígenes en la vida universitaria, por ello es común que, de alguna forma, los gigantes de Silicon Valley siempre hayan mostrado interés por la educación.

La coyuntura actual profundiza ese interés. Las empresas se han dado cuenta que la educación es más que una etapa de la vida: es una necesidad, una oportunidad y la única forma de preservar nuestro mundo.

Apple, Google, Microsoft, han incentivado el desarrollo de suites educativas adaptables a los gadgets más comunes de las generaciones actuales: celulares, tabletas, televisores e incluso consolas de videojuegos. De esta forma se ha configurado un escenario inédito donde las posibilidades de aprendizaje son poco menos que infinitas. Los estudiantes ya no sólo son receptores de conocimiento: lo producen. Los estudiantes observan, pero también crean.

 Ecosistemas educativos: Knotion

La pregunta es: en medio de tantas herramientas para el aprendizaje, ¿cuál es la función de las escuelas y docentes en la nueva configuración de los sistemas educativos?

Esta cuestión es interesante porque de su respuesta depende el éxito de la vida individual y comunitaria de nuestros niños y jóvenes.

En un tiempo en que la mayor parte de los conocimientos de los niveles básicos se encuentran en Wikipedia, Youtube y bibliotecas digitales, la función de las instituciones educativas es crear ecosistemas educativos que doten de sentido y cohesión los contenidos curriculares, empatándolos con las habilidades para la vida profesional, social e intrapersonal.

De esta forma surgen ecosistemas digitales como Knotion, una plataforma educativa de aprendizaje integrado que une herramientas Apple, contenidos pedagógicos seleccionados, alianzas con desarrolladores de primer nivel, enlaces a contenido pertinente y actual con los principales medios de información del mundo, todo esto llevado a los estudiantes a través de docentes de alta preparación tecnológica y en actualización constante.

Así, ideas como el uso de juegos, realidad virtual y realidad aumentada, entre muchas otras, cobran un sentido pedagógico eficaz.

La imaginación, para la mejor educación

Amalgamar el sinfín de herramientas disponibles es el reto más grande. ¿Cuál es el nexo entre la tecnología y el conocimiento relevante, en una época de sobreinformación y supersaturación de estímulos que no en pocas ocasiones resulta tóxica? No nos cabe duda que el factor humano.

Un ambiente tecnológico sólo puede ser exitoso en un contexto de humanismo profundo, que haga posible el sentido de la educación en un mundo globalizado, pero al borde de su propio colapso.

La educación del presente, mucho más allá del mundo idílico de Los Supersónicos, nos brinda la oportunidad de la transformación. Pero para acceder a ella, son precisas la cercanía y el entendimiento.

Imagina poder visitar un día de pandemia, desde casa, el Museo del Holocausto en Estados Unidos; conocer testimonios de primera mano sobre la Shoá; conocer en tiempo real los resultados de los procesos históricos modernos.

Imagina tener acceso a una de las editoriales más importantes del mundo educativo en otro idioma, tener una plataforma que mida tu avance y anime la mejoría en las habilidades fundamentales de los idiomas.

Impresoras 3D, aulas de creatividad, herramientas de programación, juegos como Minecraft, canales de Youtube, herramientas creativas de producción audiovisual, exámenes dinámicos, y aplicaciones de creación de contenidos como Canva, Mindly, Vengage, etcétera. 

Cada asignatura aplicando formas de innovación pertinentes enfocadas en el desarrollo óptimo y la movilización de saberes para los estudiantes. Instituciones como el Colegio Sn. Ángel demuestran que el futuro imaginado es ya presente, y que cuenta con las mejores oportunidades para crear una vida mejor para los estudiantes.

Por Redacción Sn. Ángel

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